Una vez perdido cualquier atisbo de esperanza en el buen hacer de las personas, me dispongo a continuar egoístamente con mi vida.
Ya que la vida es un cúmulo de milenios de supervivencia, yo también voy a servirme de todo y todos cuantos sean necesarios para no quedar atrás.
Complejo entramado de egoísmos en equilibrio, la columna vertebral de la Historia es la concatenación de ambiciones y alianzas (que no solidaridad y amistad, como los más beatos de la vida pensábamos).
En lo más íntimo de nosotros sabemos que no queremos a los amigos si éstos no nos corresponden, si no nos aportan unas risas o si no nos ayudan.
No amamos a nuestras parejas si éstas no nos tratan como creemos que merecemos. El "amor", en su máximo esplendor, el Romanticismo aquel que lleva al valiente al suicidio y al cobarde a la amputación de media oreja, no es sino el vulgar intento de llamar la atención, de pregonar que amas tanto a una persona, a la vida en sí, que no lo puedes soportar y te quitas la vida.
O dicho de otra manera, el grado máximo al que una persona es capaz de llegar en lo que a narcisismo se refiere. Es satisfactorio llorar por desamor y luchar por una chorrada (batalla de antemano perdida) sabiendo que hay gente que te toma por necio y gente que piensa en semejante gilipollez como si de una heroicidad se tratase.
"Como una herida en el corazón que no me duele".
Paso de cuentos de Bucay a la ácida ironía disfrazada de dibujos de Quino, pasando por amores banales, gratuitos e hipócritas, para llegar a la Historia misma de la Humanidad, que nunca antes había mentido tanto como ahora.
¿Hipócritas los déspotas por abusar de los que no tienen su mismo poder y sólo respetar, y con muchos interrogantes, a sus iguales o superiores, o hipócritas nosotros por horrorizarnos ante ello y sin embargo llevarlo a la práctica día tras otro?
¿Cruel aquel que lucha con todo lo que tiene por sus objetivos, sin remordimiento alguno por el daño causado, o cruel aquel que inventó la conciencia, sabiendo que se trata del método de persuasión y dominio más eficaz?
No somos animales racionales. Somos animales parlantes, solo que con la peculiaridad de que camuflamos mediante el habla y presuntas buenas intenciones aquel instinto destructivo para el ensalzamiento de nuestro propio ego.
Pobres desdichados.
