miércoles, 12 de noviembre de 2008

"Una creencia es un modo de vida, no un pretexto para imponer ese modo de vida a todos los demás"

La globalización no es sólo la extensión de la economía de mercado o el incremento de tranferencia de capital; también tiene que ver con el flojo transfronterizo de ideas. Sin embargo, la globalización borra progresivamente las particularidades de las distintaz civilizaciones; selecciona determinadas características y conforma con ellas una suerte de simbiosis, en el mejor de los casos. En el peor, produce gravísimos enfrentamientos entre las diferentes culturas. Si la energía liberada en este choque pudiera canalizarse en la dirección adecuada, el contacto entre dos culturas sería una oportunidad de oro para el nacimiento de una autorreflexión constructiva. El diálogo puede ayudar a las personas a convivir en tolerancia y solidaridad mutuas. La sociedad civil debe estar representada por una cultura del diálogo y de la apertura sin la cual no puede funcionar con normalidad una sociedad democrática global. La tensión entre valores universales e identidades particulares podría resolverse sobre la base de un intercambio en el que ningún sistema de valores sentara unilateralmente las bases y los límites de dicho diálogo.
Así, si la guerra es demasiado importante para dejarla en maso de los generales, el diálogo entre culturas es demasiado importante para se dominio exclusivo de políticos y diplomáticos.
A ver si nos aplicamos el cuento.
"Elogio de la diversidad", Jahanbegloo.