jueves, 28 de agosto de 2008


"Aquí me pongo a contar motivos de un sentimiento que no se puede explicar... y eos que no doy el tipo de hincha rapado y violento, pero que gane mi equipo"Porque en momentos en los que la vida va a la deriva, que no tiene mucho sentido lo que estas haciendo, hay algo que te apasiona. Sí, pasión es exactamente lo que se siente. Esa euforia, esos gritos de terror cuando se acercan a tu portería, esos insultos que se te permiten, que hasta te inventas y gritas como si te fuera la vida en ello, no te importa que a partir del minuto 90 sólo te puedas comunicar por gestos porque ya no tienes ni voz.Es esa fuerza extraña que te hace tener una especial simpatía por una persona que en cualquier otra circunstancia te hubiera caido de culo, pero al verle un llavero con el escudo, un pantalón de deporte, lo que sea que indique que es de los tuyos, y ya lo saludas, como si lo conocieras de siempre. O en el el propio estadio, en momentos de tensión ese extraño es la única persona del universo que te entiende, y a la que tienes que abrazar y besar cuando llega el gol tan esperado. Porque la cosa es así, no lo controlas, te controla, te alegra, te da la vida. Es la fe que tenemos los que no somos religiosos. Porque es lo mismo, lo honras, lo defiendes como si se metieran contigo mismo, los demás aficionados son tus hermanos, cuando el Atleti palma es una desgracia cual diluvio universal, pero cuando gana sube al nivel nada menos que de Glorioso y lo recuerdas cual hazaña histórica. Un partido, especialmente si es importante, es una gran ocasión para que los que tienen fe en artilugios como amuletos, los saquen todos, un día en el que los que no tienen fe en ellos, también se inventan todo tipo de amuletos, y tienen supersticiones hasta la saciedad, tales como cruzar por un determinado sitio de la carretera porque aquel día que lo hicimos así ganamos (sí, porque la afición también gana, por eso me incluyo), llevo esta camiseta y no la otra porque está gafada, me tomo el bocadillo antes porque si lo tomo durante es más fácil que nos metan gol, y mil historias más, que realmente en el fondo de tu ser sabes que son mentira, pero que te encanta, casi necesitas seguir ese ritual, porque así es la pasión, que llega un momento en el que haces lo que sea por unos segundos de gloria en los que el mundo se detiene para ver tu éxito.
"Para entender lo que pasa hay que haber llorado dentro del Calderón que es mi casa"
No seré yo la que diga que Sabina no es un gran poeta.

martes, 26 de agosto de 2008

Pra que chorar...


Porque sé que me lees, flor, me dirijo a ti ^^. Te quiero mucho. Estoy muy bien. De verdad, sin dobles, sin principios de locura, sin chantajes emocionales y sin mentiras, como siempre.
De hecho estoy, me atrevería a decir, mejor que en mucho tiempo, estable, contenta. No estoy apagadilla, estoy serenilla :P. Como decía cierto personaje (que para mí ya es casi como mitológico), aprendí a ver los "problemas" desde fuera, y lo pongo entre comillas porque así es como me di cuenta de que los problemas que pensaba tener son tonterías que traía yo de serie y las aplicaba a cualquiero dificultad con persona, cosa, fenómeno atmosférico u OVNI con que me cruzaba y yo misma hacía que el calor del verano fuera no menos que un tema digno de gabinete de crisis para abrir un expediente X al respecto.
Creo que ambas sabemos por experiencia que temporadas con mucha ociosidad (ya lo llamen navidades, semana santas, veranos) me terminan haciendo mal, me termino desbocando y pidiendo la muerte del cosmos porque el capullo lo quiere poner todo contra mí... pero esta vez no, cariño, no, esta vez gano yo la batalla, la ganamos nosotras, sin dramas, llantos, penas y arrepentimientos, ni tampoco, como ves, euforias, carcajadas exageradas por chorradas que tampoco merecen tanta fiesta (ni que hubiera conseguido que dios matara un gatito gracias a mí).
Como ves, amor, estoy bien, muy bien, feliz con los que me rodeais, que me habeis traido la serenidad que tanto necesitaba emocionalmente. Ahora... me limito a disfrutar de este buen momento y a seguir trabajando porque sea lo habitual, no lo excepcional.

lunes, 25 de agosto de 2008

Sur le fil

Frágil, de grave existencia, da pasitos cortos y pesados, intentando sentar cátedra con cada uno de ellos para dar sentido, una explicación consoladora en el continuo y tormentoso borrador de su vida. Con compasión de sí misma, quizá de los demás, su aliado es el cosmos, tan rotundo y en equilibro, frágil como ella pero indispensable para otros seres más livianos en ignorancia.

viernes, 15 de agosto de 2008

Inoportuna

Ya que vamos a pasar temporadas juntas, te propongo que nos vayamos conociendo. Sinceramente, me caes de culo. Pero bueno, ven a que te enseñe mis cicatrices.
Esta del pie, tan lejos, es de pequeños crueles. Por su culpa cojeo de vez en cuando, pero a penas la hago caso.
Las de la espalda, alguna más grande que otra, son de desengaños y mentiras. Esas no me duelen, son las mejores porque son las que me enseñaron a mantenerme erguida.
El corazón está cosido de cabo a rabo... pero de vez en cuando se suelta algún punto que escuece mucho y necesita bastantes lágrimas para cicatrizar.
En la cabeza no es fácil curar las heridas, por tu culpa se abren y se cierran solas cuando quieren. Tan orgullosa ella, no quiere puntos... así que me conformo con ponerle tiritas que de vez en cuando tengo que cambiar. Si no la cuido mucho, crece la herida y se extiende a su antojo, desparramando las anteriores cicatrices, y tengo que empezar de nuevo a curarme todas las heridas. Además, la cabeza es íntima del punto que se suelta en el corazón, que cuando es alcanzado por el escozor, la cabeza toma posesión del corazón y éste siente cosas que cuando estaba sano no sentía, así que, creyendo tener la razón, pone el mundo patas arriba y hace daño a otros corazones bonitos e inocentes. Cuando vuelve en sí, el arrepentimiento lo embarga, y la cabeza también lo siente. Ésta se arrepiente y llora desconsolada y totalmente aterrorizada por una soledad inminente que no hay ni tirita ni venda que pueda remediar.
Por ese arrepentimiento, tengo un continuo picor que sólo se calma cuando otro Corazón Amigo, anteriormente dañado, lo perdona y viene con amor a secar las lágrimas, besar las heridas y cicatrices y calmar los picores con abrazos.







Te amo

miércoles, 13 de agosto de 2008

Falsa moral


No soy nada. No. Quise inventarme otra identidad. Catastrófico cual atleta ebrio contra una valla. Sucia, muy sucia, hipócrita y abochornada, desde hace años regañada con mi moral.

lunes, 4 de agosto de 2008

Como un juego de roll

La zona de la hemeroteca siempre fue la que más me gustó de la biblioteca. Montones de revistas y periódicos que van siendo renovados con mucha frecuencia, la justa para que me agobie no tener tiempo para leer todos los artículos que escriben expertos en diversos temas. Qué genial sería publicar en una de éstas de Historia que hay sobre la mesa.
Me vine aquí porque no me agobia la presión, el tiempo pasa rápidamente con unos ojos llenos de curiosidad.
Lo cierto es que escribo para enfrentarme a mí misma, a mi miedo a escribir. Ahora escribo para conocerme, para ver si estoy tan loca o no. La locura debería salir por algún sitio. Me da miedo estar fingiendo durante toda mi vida. Finjo por todo. Finjo a mi madre, quizá si tuviera menos presión sí llegaría a hacerme más masculina, un miedo que se convierte en pánico. Quizá si no hubiera tenido que justificarme en tantas ocasiones sobre mi lesbianismo, ahora no sería lesbiana. Porque ya no sé si soy lesbiana. Cuando por primera vez probé, ella provocaba, me introducía en un círculo encantador del que nunca quería salir, me sentí como nunca me había sentido. Bueno, vale, cierto es que quizá, dada mi fealdad, gordura, bordería, falta de gracia natural y el miedo al rechazo y fracaso (causados quizá por una vergüenza a mostrar los sentimientos por unas risas que seguramente no pretendían ser maliciosas en el entorno familiar, o la crueldad intrínseca de los nenes guays) nunca me había sentido deseada por alguien. La sensación fue tan agradable que pensé que el lesbianismo era lo mío, porque alguien se detuvo a mirar más en mi interior.
A raíz de ahí apareció Maca, quien marcó verdaderamente un antes y un después. Y no sólo lo que la serie mostraba, sino lo que yo investigaba a causa de ella. Se vendió una magnífica parodia de amor idílico que junto a otras influencias, me hizo desarrollar un orgullo lésbico desaforado. Mi mundo empezó a girar en torno al lesbianismo, a la homosexualidad en general.
Mi vida, hasta el momento prácticamente inactiva, cobró sentido. Tenía nuevos amigos a los que confiar mi secreto, era recíproco. Hubo un entorno de amistad y comprensión que ahora no sabría decir si eso era lo que me atraía de la homosexualidad, o las mujeres en sí.
Luché, sufrí, amé, disfruté, comprendí cómo funcionaba el mundo, y en torno a ese núcleo central desarrollé mi personalidad. Una personalidad inestable, mucho más insegura de lo que aparentaba (o pretendía aparentar), y que está acojonada de haber estado metida en este embrollo. Hay veces que apetece ya no luchar, porque sí es cierto que la lucha es dura, aún no habiendo padecido el más mínimo sufrimiento del tipo que mi madre teme. Hay algo que quiero averiguar, que es qué me pudre el alma y me lo muestra cuando a solas escribo sólo para mí misma. Miedo a fracasar. Inseguridad, horror a que se rían de mis esfuerzos. Que se rían porque antes no ligaba nada (ni ahora), no coger Historia porque la gente piense que me moriré de hambre, llegar a pasar muy malos momentos para dejar Turismo y meterme finalmente en Historia y que la gente piense que he perdido un año a lo tonto. Hasta el punto de pasar vergüenza en el momento de reconocer que la máquina se me ha tragado 1,20€ y decirle a la persona que te acompaña y te quiere que no vuelves con agua porque se te quitó la sed.
Un horroroso miedo al fracaso que me invade hasta el punto de que meterse en el armario está siendo mucho más laborioso que salir de él, porque ahora es cuando toca reconocer que todo lo que luché es fruto de un pavor al fracaso, que antes mis problemas los podía justificar con un: es que como soy lesbiana, la gente no me comprende y yo sufro. Lo fácil sí fue declararse lesbiana. Lo difícil ahora es explicar por qué lo soy, o no lo soy. Las etiquetas no son para mí, no me dejan respirar. No muestran lo que yo soy, sino que soy lo que soy en función de lo que me muestra la etiqueta que un día me coloqué. Como un juego de roll.

viernes, 1 de agosto de 2008

La ilusión de Rata

Es posible que una ratilla a la que sus amos llaman permanentemente como a un alien desarrolle tendencias lésbicas y vea OVNIs en la noche, o así se consolaba ella tras su primera experiencia psicotrópica, cual Robbie con su ufología... así que... tras este lavado de cara, dejó su clavecín y lo cambió por la guitarra eléctrica y su Killer Queen, listos para dar disgustos a diestro y siniestro (culpa de la rata que la parió, que se hace ilusiones de que su ratilla se cruce con cualquier oso que contacte con ella, y las crías sean pequeños monstruitos con la pinta de Mickey y la insoportable ñoñería de Winnie). Así de descoyuntado tenía ya el mueble con puertas y anaqueles o perchas para guardar ropa y otros objetos o secretos de colores. Ante este negro futuro para la humanidad, Anoide no entendía cómo la gente podía ver estas cosas mal... total... en todas las familias, las más veteranas o viejas féminas del clan, aparentemente ausentes en su hierática postura, chillan en un momento de despistada felicidad "MIRA LO QUE HA HECHO LA PENDONA DE TU NOVIA" a sus nietos, aún siendo éstos estéreos en su banda sonora original.